camino's profileNaufragando entre millon...PhotosBlogLists Tools Help

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    July 17

    ¿Por qué hay que ponerle títulos a las cosas?

    Hoy hemos ido a ver una película que hablaba de las casualidades, como las de Otto y Ana, como esas que tanto me ha gustado coleccionar siempre. hablaba de las conexiones que se pueden llegar a establecer entre dos personas que nunca se llegaron a conocer, pero que en el fondo eran muy parecidas.
    Casualidades de la vida, esa película también hablaba, de la muerte y de la juventud, y del modo de enfrentarse a la muerte, y de gente que muere de vieja y gente que muere de joven. Tenía que ser hoy cuando viese una película sobre ese tema....
    No ha sido un dia especialmente triste. Sólo un comentario antes de ir a la playa: "¿Hoy hace un año de...?" "Sí, era hoy". Sólo eso. No he pensado en ella más de lo habitual, no he sentido más ganas de llorar de las habituales. Como le cantaba Álvaro a su hermano Enrique: "Te he echado de menos hoy, exactamente igual que ayer" e igual que mañana, añado yo, e igual que siempre. Es inevitable, ahora que me siento delante de la pantalla y empiezo a escribir, pensar en todo lo que pasó hace hoy un año. En aquella noche, en aquellos tres días de locura, miedo y desorientación. Porque así es como yo me sentía, desorientada, sin poder asimilar una realidad que me venía grande, que me sigue viniendo grande. Porque a veces me da la impresión, sobre todo cuando estoy en Madrid, de que volveré a casa y estará allí, con sus pestrucheos, su ropa hortera y sus mil recetas para cambiar el mundo. Pero no está. Está en las fotos y en los recuerdos, y en cada bar en el que entro y recuerdo haber entrado con ella, y cuando me la encuentro, delante de su litro de calimocho del Hijopu, donde la conocí, me pregunta que es de mi vida, y se la cuento, y ella me cuenta la suya, y nos reimos, e ideamos planes para salvar el mundo, y hablamos de todos esos chicos que nos hicieron perder la cabeza y nos tomamos otro litro, y fumamos un cigarro, o dos, o un porro, y todo vuelve a ser como antes, como era cuando éramos reyes, aunque ya hayamos dejado de serlo, aunque todo sea distinto, y aunque el Hijopu ya no exista.
    La memoria es algo más fuerte que los golpes que sufrimos, y mientras no olvidemos podremos tener siempre un pedacito de aquello que fuimos.
     
     
     
    Siento el tono sentimental, era necesario en esta noche, otro dia hablaré de alegrias y juergas y San Fermín y todo lo demás.
     
    June 19

    Resumiendo

    Cuánto tiempo sin enfrentarme a esta página!
    ya se me había olvidado lo que era estar de noche frente a la pantalla desvariando. Pocas novedades por aquí, un tipo de letra más grande, para no joderme(joderos) tanto los ojos al leer, el primer aniversario del blog y empezar a plantearme que tengo que empezar a empaquetar cosas... el año se acaba, y como siempre, tiendo a hacer balance.
    un año escribiendo aquí mis rayadas. Esta página tiene mucho de terapéutico, porque, como ya he dicho(escrito) muchas veces, hay muchas cosas que no se dicen, y aunque no siempre sean las más importantes, sí siento la necesidad de decirlas, aunque sólo sea para no volverme loca.
    Un año ya, otro más, como diría mi madre cada vez se pasan más deprisa, parece q hace nada que estaba inaugurando esta página una noche después de unas cervezas por malasaña con un publicista de cuyo nombre no quiero acordarme (aquí introducir guiño a Edu), un año en el que todo ha cambiado, en el que he echado de menos más que nunca a alguna que yo me sé, aunque nunca se irá del todo, en el que yo he cambiado, y en el que las heridas poco a poco empiezan a curarse (aunque no a olvidarse).
    Un año extraño, diferente, con momentos de desesperación absoluta sin luz al final del tunel y con gente que me ha ayudado, muchas veces sin saberlo, a ir saliendo poco a poco.
    Un año de fiestas en el piso, de cervezas por Malasaña, con algún q otro viaje estupendo (pestruchos sin fronteras, los ventura por bruselas), un año de amagos de masacre (de las que esta vez conseguí huir), y de planes para el año que viene.
    El año que viene... ese sí será (espero) un año diferente, divertido, con viajes, y gente nueva, y (espero) visitas de los viejos amigos.
    De momento nada más, os dejo fotos de las últimas incursones pestruchas (el 23 quemaremos madrid). Os mantendré informados del verano, aunque no se presente con grandes planes, de momento.
     
    May 06

    Las estrellas se olvidan de salir

    Se agradecen los comentarios, pero siento que debo muchas explicaciones.
     
    Es muy probable que sólo escriba esto para sentirme importante, para que alguien lea mis idas de olla y porque me hace sentir mejor el pensar que hay gente que me lee y que se preocupa por mi, lo digan o no.
    También es cierto que desde siempre, toda la vida, he tenido una disposición especial a escribir cuando mi estado de ánimo no es muy elevado. No puedo evitarlo, y no se si quiero hacerlo.
    Además desde hace ya casi un año (hace ya un año que empecé a divagar a través de la red??) el gritar por escrito mis palabras en papeles que nadie iba a leer no era suficiente. Sé que es absurdo, no espero que nadie lo entienda, no pretendo que nadie me lea y mucho menos que me tome en serio (la mitad de las veces no todo es tan terrible como lo pinto) pero sigo sin poder evitarlo. Es mi manera de gritarle al mundo todas las cosas que no me atrevo a gritarle en voz alta.
    Sé que en el fondo estos píxels son sólo un modo de desahogarme de todos los fantasmas que de vez en cuando me atacan por las noches, cuando estoy indefensa; y sé que los uso para poder salir a la calle con una sonrisa, y tomarme mil cervezas y amanecer borracha en los bares filosofando con los amigos. Por eso no espero que la gente me entienda, simplemente usé esta página como un modo de desahogo, porque llegó un momento en el que sentía que si no soltaba todas estas palabras en alguna parte acabarían por volverme loca. No teneis que darles más importancia de la que tienen.
    Todos tenemos dias buenos y días malos. Días en los que no sabemos como enfrentarnos al mundo y días en los que creeemos que nos lo comeríamos. Sólo teneis que entender que yo sólo escribo en los días malos, y pensad que si últimamente no escribo demasiado es porque cada vez tengo menos de esos días.
    Gracias otro millón de veces más a todos los que estáis al otro lado de esta pantalla.
    April 24

    Domingos ¿por la noche?

    Domingos que empiezan como todos los domingos: sin ganas de nada, con una montaña de apuntes que no me apetece leer y con una extraña sensación de vacío que nunca he sabido muy bien de donde viene. Lágrimas no vertidas, acumuladas desde hace tiempo, que esta tarde se me escapan sin saber todavía muy bien por qué. Estas lágrimas, esta tarde, no tienen un motivo concreto, pero sí unas palabras de una canción, si no olvidada, si hace mucho tiempo que no escuchada:
     
    "Toca esa vieja canción que un día bailé con mi nena,
    llena ese vaso de ron que la garganta me quema.
    Rómpeme el corazón, poque aunque beba
    no hay borrachera que ahogue mi pena.
    Música, humo y alcohol
    Versos que apenas recuerdas.
    Dónde está la camarera? Se tambalea
    y maldice la sangra que corre en sus venas,
    pidió una explicación, un no hayó por respuesta.
    Luces y risas y el viejo que grita
    que un dia de estos se quita la vida,
    y el día que muera ponedme una vela.
    Ya nadie en la casa a cenar le espera.
    Ya terminó la canción.
    Se mataría por verla."
     
    Y de repente una voz amiga me rescata de los apuntes, de la música ya olvidada y de la melancolía de los domingos por la tarde, y de repente estoy en la Latina, descubriendo por enésima vez mil rincones de Madrid que llevó tres años perdíendome y tomándome unas cañas hablando de todo y de nada, de la vida, de las rayadas, de las novedades y de los viejos tiempos.
    (Parece mentira que en tan poco tiempo ya tengamos viejos tiempos)
    Y de repente todo me parece absurdo, y ya no consigo recordar (porque en el fondo nunca tuve un motivo) por qué esta tarde me sentía tan mal conmigo misma y con todo el mundo.
    Empiezo a procesar que dentro de no demasiados meses no escribiré desde esta habitación, ni desde casa, desde el mar, sino desde un lugar lejano y desconocido donde, como siempre, no sé lo que me espera. Las ganas y la esperanza se mezclan con el miedo.
     
    Je commence a me rendre compte de tout. Je commence finalement a penser que dans queques mois, quelques jours (moins de ce que je crois), je habiterias dans un pays, une ville, une rue, une maison completement different. Je sais que je parlerais dans une langue étrange. chaque jour que je sais que je suis plus pret du moment de partir je crois que je ne sera capable de le faire, mais j'en ai toujours eu envie. Au moins j'essayerais.
     
    (Lo siento por el momento de necesidad de intentar convencerme a mi misma de que sé francés. Lo siento por los que no entiendan lo que pone, y aún más por los que conocen el idioma y sólo son capaces de pensar que no tengo ni puta idea y que mucho me queda por aprender y por practicar. Perdón por las faltas de ortografía, de sintaxis, de lógica, de todo.)
     
    Por lo demás, a fin de cuentas sigue siendo domingo, y mañana es lunes, y pasado martes y no sé si será mejor que todo siga como antes (dónde están mis discos de los secretos?). Y en el fondo sólo veo viajes que se desvanecen, planes que no salen adelante, preludios de puentes inmundos sola (completamente sola) en Madrid y la montaña de apuntes que cada vez grita mi nombre más alto, aunque yo sigo intentando no oirla.
     
     
    April 16

    Madrugadas coruñesas

    Me había prometido a mi misma no hacerlo. Me había prometido a mi misma que esta vez sería capaz de no acabar escribiendo triste, escuchando música triste y a horas tristes de la noche/madrugada/día. Pero, como siempre, he faltado a mi promesa.
    Aquí estoy, escuchando canciones prohibidas, intentando recordar las palabras de de camino a mi casa esta noche me brotaban de la cabeza sin tener un papel sobre el que pararme a recordarlas.
    Me juré a mi misma que no lo haría. Pero es inevitable. Sé que soy una ingenua, sé que soy una completa imbécil por intentar, cada vez que vengo a casa, que todo se parezca a un pasado que hace muchos años que se nos ha escapado a todos de las manos.
    Quiero no pensar. Queiro salir cada noche sin intentar que nos juntemos todos. Quiero coger el tren el lunes creyendo que he estado con todo el mundo todo lo que me hubiese gustado, que he hablado con todos todo lo que me gustaría, que, aunque todo haya cambiado, hay cosas que siguen igual. En el fondo sé que es una utopía, en el fondo sé que es imposible, pero hay días en los que parece que todo vuelve a la "normalidad", a la rutina de lo que era la vida aquí hace ya tanto tiempo, pero en el fondo todos sabemos (aunque muy poca gente quiera admitirlo) que nunca volverá por mucho que nos esforcemos.
    Me duele querer vover. Volver al pasado, que nunca recuperaremos, volver a Madrid, donde aunque las cosas a últimamente se nos tuerzan un poquito, siento que puedo huir un poco de los fantasmas que encuentro aquí, al borde del mar. Me duele tener tantas ganas de volver a esa cuidad en la que los fugitivos siempre tendremos un sitio (espero que también lo tengamos en Lille, tendré que preguntarle a Brassens).
    Odio volver a mi casa a estas horas pensando sólo en escribir aquí, pensando en relatar la larga noche que empieza a morir mientras escribo estas palabras y el sol entra por la ventana de mi habitación mientras escucho a mi hermano entrar por la puerta de casa.
     
    Noches que empiezan bien. Cenas de risas, un par de cervezas, unos chupitos del pitara que siempre son míticos y unas caipiriñas, que nunca vienen mal. Desde ahí, encontrarnos con todo el mundo y no ser capaces de encontrar un sólo bar en la ciudad al que nos apetezca ir a todos, lluvia en la calle, así que eso no es una opción, bares nuevos y una discusión con la única persona con la que sigo conectada (puede que más de lo que ella pueda pensar) y con la única persona con la que nunca quiero discutir. Lo siento. Me pillaste en el momento crítico de la noche, aunque luego siguieron más... Unas pocas cervezas más bebidas con pajita (manda carallo) y un taxi a casa de un amigo. Jugar al duro, decidir que debo ir a casa y acabar hablando de todas esas cosas de las que no quieres hablar, en las que prefieres no pensar, porque te prometiste a ti misma (y como siempre no lo has cumplido) que esta noche (que como tantas otras noches es la última) no llegarías a casa sola, luchando por no llorar y haciéndolo cuando tu cara se encuentra con la pantalla del ordenador o la almohada. Acabar diciendo en voz alta esas cosas que no quería decir. Tener la sensación de que se me malinterpreta, o de que yo no sé explicarme demasiado bien, de que debería dormir. Volver a casa arrepintiéndome de lo dicho y de lo no dicho, de lo que pienso y sobre todo arrepintiéndome de arrepentirme.
    Y todo esto para intuir (saber) que mañana cuando me levante todo me parecerá mucho menos importante, todo lo aquí escrito será exagerado y todo lo que ahora piense no tendrá demasiado sentido cuando lo piense con calma.
     
    Lo siento, por todos/as los que me teneis que aguantar mis bajones, mis malas caras, mi inevitable necesidad de creer que las cosas aún pueden ser parecidas a como eran y mis ganas de llorar y de hablar y de escibir y por los que me leeis, perdonándome el escribir palabras tristes que no os levantan el ánimo (y a mi tampoco).
    Gracias. Mil gracias. A todos.
     
    April 07

    Ideas, pensamientos, reflexiones

    Y aquí estamos una vez más. Escribiendo una noche al llegar a casa, con demasiadas cervezas en las venas y escuchando (hacía mucho tiempo que no lo hacía) a Serrat cantando a Miguel Hernández (porque sólo él (ellos) supieron expresar mi desesperación (y la de tantos y tantos y tantos) cuando yo no (ni nadie) sabía como hacerlo (creo que hoy sigo sin saber cómo hacerlo)).
     
    Sé que últimamente no escribo demasiado, y lo poco q escribo no lo hago con la desesperación con que lo hacía hace algunos meses, algunos días. Sé que si escribo alegre no me salen textos como los que escribo estando triste/borracha. Es lamentable, pero es cierto.
     
    Hace pocos días me di cuenta de que hace mucho tiempo que no lloro, que las lágrimas ya no me impiden dormir, pensar, vivir. Y de algún extraño modo (y soy perfectamente consciente de lo absurdo que resulta) me sentí culpable. Por no pensar, por seguir con mi vida, por sonreir por las noches, por no pensar en ella lo suficiente (nunca será suficiente); por no llorar mordiendo la almohada, sin que nadie se de cuenta y sin nadie que me consuele (porque ya no hay consuelo posible). Sé que el ir superando la tristeza es algo bueno, pero alguna parte de mi misma hay algo que se siente culpable por ser feliz. A veces me parece que estoy empezando a volverme un poco loca...
     
    Sé también, cambiando radicalmente de tema, que hay gente que me lee con más o menos frecuencia (o eso me han dicho). No pienso preguntaros por qué lo haceis (no sé si quiero saberlo), pero quiero que sepais, que cada mensaje que veo escrito bajo mis palabras (mis absurdas palabras) hace que me sienta menos imbécil por escirbirlas. Por favor seguid contestando, comentando, pensando por escrito como yo lo hago (y hacedlo también los que sé que estais ahí pero no decís nada).
     
    Gracias, a los q escribís y a los que sólo leeis, por seguir ahí, por estar al otro lado de los píxeles, por hacer que no me sienta tan sola.
    Besos
    March 29

    Una noche, a las 9 de la mañana

    Una vuelta a casa, como tantas. Una comida familiar más multitudinaria de lo habitual, también más emotiva, también con más alcohol. Risas con mi hermano y mi prima, gente a la q se supone q conozco y de los que en realidad no se nada. Nos ponemos al día de nuestras respectivas vidas, aunque en realidad no sepamos nada los unos de los otros.
     
    Una noche de juerga con los amigos, con los viejos amigos, con los de siempre, con las mismas bromas, los mismos bares, las mismas borracheras, la misma cantidad de cervezas y las nuevas dedicatorias en las etiquetas.
    Poco a poco las cosas van mejorando, van siendo poco a poco lo más parecidas posible a como solían ser, aunque un fin de semana nunca se puede comparar con la eternidad del verano. Este finde fue bien, esperemos a ver que tal se nos da la semana santa, que sí se parecerá más a un preludio del verano. De momento he vuelto a estar como siempre, como antes, como hacía mucho que no estaba: bien, tranquila, con ganas y nervios e ilusión por el curso que se avecina.
     
    Amanecer, como siempre, borracha en los bares, filosofando con algun amigo, recordando viejos tiempos, viejas juergas, viejos vagones de tren, viejas historias que ya estaban, si no olvidadas, sí encerradas en el fondo del corazón, de donde me prometí no sacarlas hasta que no dejasen de hacerme daño, y creo que por fin lo he conseguido. Otras cosas, en cambio, seguirán enterradas mucho tiempo más justo ahí, en el fondo de todo, bien tapadas y escondidas, para no pincharme con ellas cada vez que me de por recordar.
     
    Los libros se me acumulan en la mesilla, los apuntes en la carpeta y las películas en el ordenador, pero nada de esto me apetece demasiado esta noche. Hoy sólo tengo la pantalla del ordenador, la música regalada y los recuerdos de los cigarros que me fumaba al escribir, al pensar ante un teclado. He descubierto que este es uno de los momentos en los que más echo de menos la nicotina.
    Hoy me despido con ese recuerdo del olor del tabaco, que para mi siempre fue agradable.
    March 24

    Anoche soñé que volvía a Manderley

    Veo Rebeca por enésima vez, aunque hacía años que no la veía. Es una de esas películas que cuando era pequeña adoraba, aunque no volví a verla. Puede que sea por eso que no entiendo a la gente que no quiere ver películas por estar en blanco y negro. Para mi son algo cotidiano, algo habitual.  Estas películas forman parte de mi vida, son una parte de mi. Cuando era pequeña me asustaba la señora Danvers, y me enamoraba del señor Rochester años antes de saber quién era Orson Welles. Odiaba a Heston corriendo por Peñíscola y me sorprendía con Ustinov quemando Roma para inspirarse.
    Veía una y otra vez Sonrisas y Lágrimas, y odiaba a Disney por hacer tan crueles a Dumbo y Bambi. Gracias  estas y a otras muchas empezó mi adoración por esas imágenes proyectadas en la pantalla, que con el paso de los años se convirtiron, si no en prohibiciones, sí en avisos de mi madre: no veas eso, te vas a asustar, es muy dura. Así, desobedeciendo, descubrí Psicosis, me fascinó la locura violenta de Alex DeLarge, sufrí con Johnny cogió su fusil y lloré mares de lágrimas muriendo en Venecia. Más tarde viajé a la selva con Willard, me enamoré de Annie Hall en Manhattan y naufragué entre millones de personas con C.C. Baxter, aprendí a hacer listas con ROb Gordon y pasé verdadero miedo con el bebé de Rosemary.
    Con estas y con otras muchas la historia se repite: me enamoro del/la protagonista, vivo su mundo durante dos horas, y cuando la pantalla se apaga ya no soy la misma persona.
    Cuanto más veo más tengo ganas de ver. Cuanto más aprendo sé que me queda más por aprender, pero a fin de cuentas lo importante es tener interés, no?
    Espero no perder nunca el interés, la curiosidad, y la capacidad de emocionarme con imágenes que a veces son más reales que la propia realidad.
     
    March 23

    Proxima estación: Lille

    Pues sí, parece que al final el francés no se me debe dar tan mal (risas de las mentes ´más mal pensadas y calenturientas), y me han dado el erasmus. El año que viene si sigo en esta página no os escribiré desde los madriles, sino desde Lille. No sabeis donde cae? Sí, hombre, arriba de todo, casi llegando a Bélgica, a un tiro piedra de Amsterdam y a otro tiro piedra de París. No está mal, no? Espero conseguir antes de irme un lugar donde dormir, y espero que en ese lugar pueda acoger a gente para que podais venir a verme los que querais, aunque si lo preferís también podeis empezar a darme largas ahora y asi os ahorrais que os de la vara lo que queda de curso y todo el verano para convenceros.
    De momento no tengo ni idea de nada, ni de dónde está la universidad, ni de qué me convalidan, ni de cuál es mi facultad, aunque si sé que me encanta que me lo hayan dado, que me encanta la idea de ir a pasar un añito entero perdida por ahí adelante, aunque no sé cómo voy a hacer para entender a toda esa gente que habla tan raro... Dentro de nada me vereis en el telediario, completamente integrada y quemando coches o convenciendo a los jóvenes franceses de que merece más la pena manifestarse por el botellón que por el contrato del primer empleo.
    De momento está todo muy en el aire, lo único claro es que mi plaza es mía y no me la quita nadie, cuado sepa algo más concreto ya os avisaré.
    Por cierto, Gaeliña, te va a tocar practiar conmigo este verano, q si no se me oxida el idioma... jejeje
    Besos a todos/as los q estais al otro lado de la pantalla.
     
    March 21

    Disfrutar de la virginidad de una página en blanco

    O de una pantalla en blanco. Disfrutar del placer de comenzar a teclear letras que no sé a dónde me van a llevar, ni lo que van a decir, pero que esta vez intentaré que no sean tristes. Sentir cómo las teclas, las letras y las ideas se deslizan directamente desde mi cabeza hasta la punta de mis dedos, sin que yo pueda interferir en ese proceso.
    Hoy pienso en el próximo viaje a casa, que por una vez, no como el año pasado, es un viaje algre. Además de la obvia pereza que suponen las comidas familiares multitudinarias en las que hay millones de personas a las que no has visto en tu vida (o que al menos tú no recuerdas haber visto jamás) que no paran de decirte lo mayor que eres y lo guapa que estás y lo mucho que te pareces a tu madre.
    Me quejo mucho (porque en el fondo me gusta hacerlo), pero me encanta esa celebración. Me encanta ir a casa a ver a mis abuelos y darles un beso enorme, y estar con ellos y desear ser de alguna manera como ellos. Me parece surrealista, pero maravilloso que despés de 50 años casados (y 11 que estuvieron de novios) se sigan mirando embobados y se quieran tanto y se peleen por chorradas y vayan juntos a gritar al futbol y a animar a ese Dépor al que si yo quiero tanto es por ellos, y animen a Francisquiño y a Bebetiño y un tio de mi abuelo que jugaba cuando eran jovenes.
    Cada vez que paso por delante de las cuevas del sésamo pienso en ellos, cada vez que voy al teatro, cada vez que escribo algo, cada vez que juega el depor, cada vez que oigo los Cuentos de Hoffman.
    Siento que me pongo sentimentaloide de más, puede que sea mejor cuando directamente escribo deprimida, pero no puedo evitar decir lo q siento, y tener ganas de ir a verlos ya, porque a fin de cuentas, para eso estamos los nietos, no? Para adorar a nuestros abuelos, que están ahí para dejarnos hacer lo que nuestros padres no nos dejan. En mi caso, más concretamente, están ahí, entre otras muchas cosas, para llevarme a las finales de copa del depor y para animarme a seguir siempre adelante y a luchar por lo que quiero.

    Después de este rollo sentimetaloide-familiar tan terrible lo mejor que puedo hacer es ir a ver una película, que llevo tres en un dia y no hay cuarta mala (o era quinta...que más da).
     
    Saludos a todos los q soportan mis rollos al otro lado de la red. Gracias.
     
    March 12

    Domingos por la tarde

    Odiados desde que tenía seis años. Tardes de aburrimiento, de soledad, de melancolía. Esta en concreto ha sido para echar de menos. Para echar de menos a la familia (que hacerlo de vez en cuando no está de más), a los amigos de aquí, de allí. A los que hace meses que no veo y a los que vi ayer, a los que no veo a pesar de vivir en la misma ciudad y a los que no puedo olvidar aunque ya no los vea mucho. También ha sido para echar de menos, como todos los días un ratito (aunque esta semana mucho más) a los que nunca volveremos a ver, pero que de alguna manera nunca nos abandonan.
    Tardes de domingo en las que las horas no pasan. En las que paso el tiempo tirada en la cama, abrazada a las ausencias de los que sé que no pueden venir a abrazarme y a secarme las lágrimas. Veo viejas fotos (y otras no tan viejas) de los viejos momentos, que no consiguen animarme. Leo viejas dedicatorias en etiquetas de cerveza (otro de mis exrtaños hábitos que se me olvidó comentar) que hacen que se me ponga la piel de gallina, y que un par de lágrimas más caigan en la almohada.
    Ahora intento animarme. Sé que algunas de mis preocupaciones son absurdas, sé que otras no tienen solución y sé que la culpable de todas ellas es mi estúpida neurona que no es capaz de dejar de rayarse ni por un sólo minuto.  También sé que no debería escribir aquí sólo cosas deprimentes. No debería enfrentarme al teclado sólo cuando me ataca la tristeza, pero no puedo evitarlo. Lo siento por los que estáis lejos y me leeis buscando noticias mías. No creais que todo está tan mal como lo pinto siempre, pero por las noches, sola y escuchando música lo único que puedo hacer es pensar y pensar y pensar, y eso nunca fue bueno para mis ánimos.
     
    "Todos los días tienen un minuto en que cierro los ojos y disfruto echándote de menos".
    March 08

    Noches

    Hay noches en las que brilla el sol tan fuerte que no te deja ver nada.
    Hay noches en las que lo único que deseas es poder dormirte lo más rápido posible para no tener que pensar más.
    Hay noches que necesitas más que nunca a alguien durmiendo a tu lado.
    Hay noches en las que a pesar de tener a alguien a tu lado no puedes parar de darle vueltas a la cabeza, y dormir es imposible.
    Hay noches en las que tienes a alguien a tu lado y consigues no pensar, y todo se funde y las horas pasan volando.
    Hay noches en las que los recuerdos se acuestan contigo en la cama y hacen que te sientas terriblemente sola.
    Hay noches en las que lo único que desearías sería volver a tener 10 años, para no tener que enfrentarte a la realidad.
    Hay noches en las que hay alcohol y risas y otras en las que hay alcohol y lágrimas, y otras en las que hay sólo risas o sólo lágrimas.
    Hay noches en las que lo único que me queda es un teclado, palabras que lanzo a la red por si a alguien le interesan y las ganas de fumar.
    Hay noches que se presentan terribles muchas horas antes de que anochezca.
    February 20

    Hablando por hablar

    Pues aquí estoy de nuevo, asimilando el fin de los exámenes (y el principio de las clases (deberían habernos dado mas tiempo para recuperarnos)), haciendo balance de cómo fueron (tenemos muchas ilusiones, pero pocas esperanzas) y recuperando horas de sueño de este fin de semana, que con tantas visitas no paré en todo el día ni en toda la noche.
    Por aquí, informo a todos los asiduos coruñeses, todo sigue igual que siempre. Intento aprender a no comerme el coco, y trato de no darle muchas vueltas a lo que dijo amariña en su mensaje, pero creo realmente que la situación es totalmente diferente para los que nos fuimos que para los que se quedaron. Cada uno ve las cosas de una manera, eso está claro, y yo personalmente llevo mucho tiempo viéndolas muy negras, muy cambiadas, aunque cuando llegue a casa parezca que todos estamos juntos de nuevo y que todo sigue igual que siempre, realmente (al menos yo) siento que las cosas han cambiado, que ya no hay tanta confianza con unos, que hay más con otros, que cosas que antes solían ser habituales ahora no pasan y que hacemos cosas nuevas (eso siempre está bien). No quiero empezar otra vez con la sección de depresiones y de bajones, que ya me ha costado bastante salir del bache (creo que ya he conseguido salir del todo, aunque de vez en cuando me vuelva a tropezar y a caer en él). Voy a dejar este tema, que si empiezo sé cómo acabo.
     
    Esta semana, con las invasiones bárbaras (lease parisina y coruñesa) he redescubierto otra vez ciertos sitios de Madrid por los que hacía tiempo que no pasaba, a los que nunca había ido y otros por los que paso casi a diario a los que ya no presto atención.
    Me recuerdo a mi misma hace tres años paseando por las Latina soñando con vivir aquí. Lavapiés era (y sigue siendo) un extraño mundo inexplorado. El templo de Debob y los jardines del palacio real siguen siendo sitios para visitar en pareja, la Puerta del sol sigue en el mismo sitio, el cartel de Tio Pepe también, el retiro siegue siendo igual en las tardes de invierno y la calle montera sigue llena de chicas muertas de frío tratando de sobrevivir a su "sueño europeo". La plaza de España ya no es un sitio donde pasar la tarde, pero sí lo es la del dos de mayo o la de Olavide.
    Me sorprendo a mi misma sorprendiéndome al ver lugares, edificios, parques que siempre han estado ahí, pero a los que ya no presto atención. Puede que empiece a fundirme con esta locura de ciudad cada vez más invivible pero siempre insustituible, aunque de vez en cuando recuerde todas esas cosas que hicieron q me enamorase de ella hace ya tantos años a pesar de los atascos, de que el mar esté tan lejos, de que la gente esté estresada y sólo se respire contaminación... Los fugitivos siempre regresaremos a ella cuando no sepamos a dónde estamos huyendo.
     
     
    February 09

    EL RETO (o como buscar excusas para no estudiar movimientos)

    Aquí estoy de nuevo. Una de la mañana, víspera del examen de la muerte en la semana de la muerte (Léase Movimientos Artísticos contemporáneos, para los que no estén familiarizados con la Aumente y sus putos cuadros), y yo, una vez pasadas mis crisis histéricas de esta tarde (que tampoco tuvieron unas consecuencias demasiado graves), me dedico a analizar mis hábitos, para ver si tengo alguno especialmente extraño que pueda contribuir y contestar al reto enviado por nuestra querida Co-Pestrucha mayor verano 2005.

    Acabo de darme cuenta de que parezco Edu, escribiendo frases de 10 líneas que no acaban nunca. En fin, a lo que iba:

    EL RETO:

    Se supone que debo explicar cinco extraños hábitos (que para Rian son seis) y invitar a otras cinco personas a que hagan lo mismo. No quiero aburriros, no quiero incitaros al aburrimiento, yo se que estais todos muy ocupados con vuestros exámenes y vuestras cosas, pero si os apetece, pues dejad aqui un mensajito con lo vuestro o un aviso de que los habeis puesto en el blog.

    Por cierto, por si os interesan las acumulaciones sin fin de palabras de nuestra queridisima compañera de pestrucheos pinchad AQUI.

    Estos son los mios:

    1. Tener fobia (totalmente racional y por culpa de Charlton Heston) a las hormigas (y de paso a las carreras de cuadrigas y los caballeros corriendo sobre las playas de Peñíscola).

    2. Mi incapacidad para escribir cosas alegres, para terminar las cosas tristes que escribo, para que esas cosas que escribo no me sirvan de nada y para enseñarle a la gente lo que escribo (Internet ayuda a perder ese miedo). Ah!, y también la incapacidad para escribir sobre algo que no sea yo misma (soy así de egocentrica, que se le va a hacer).

    3. Darle vueltas compulsivamente a un mismo mechón de pelo (que cada vez es menos mechón y cada vez tiene menos pelo) cuando estoy nerviosa.

    4. Estar convencida (por algun motivvo que aun no he conseguido entender) de que el mundo aún se puede cambiar y que aún quedan utopías por las que luchar (aunque nadie lo haga).

    5. Vivir (como Sabina (siempre Sabina)) todas esas vidas que nunca viviré gracias a las luces y las sombras de las pantallas de cine, las páginas de los libros y los píxeles del ordenador.

    6. (Si Adri pone seis yo también quiero) Tener la manía de ecribir paréntesis y más parentesis dentro de las frases, aunque no siempre aclaran las cosas (sé que a algunos este comentario de los parentesis os traerá graciosos recuerdos (Viva el tim pocket!) así que a vosotros os lo dedico)

    Nada más por ahora. Como sé que a todos os apasionan mis escritos deprimentes, volveré por aquí cuando me vuelva a dar el bajón, que puede ser mañana tras el examen, dentro de una semana, dentro de un mes... quien sabe. Otra cosa, si resulta que tanta gente lee esto (más de la que yo creia, por lo que me estoy enterando ultimamente) podiais dejar mensajillos de vez en cuando, que siempre hacen ilusión.

    Próximo capítulo: El equipo V strikes back: a darlo todo por los madriles.

     

    January 29

    Sobre el certamen...................

    Mientras medito los encargos de Rian, me peleo con las múltiples asignaturas de arte y me acuerdo de la familia de Karen, me ha dado la noche melancólica, debe ser de tanto chapar y me he puesto a darle vueltas a lo del certamen. He escrito algo, y he intentado hacerlo de un modo más o menos alegre, no creo (sé) que tenga mucho valor ni mucho sentido para nadie que no haya vivido ciertas cosas con nosotros (este nosotros en para los coruñeses), ni siquiera creo q esté mínimamente bien escrito, pero es lo único que he conseguido escribir sin que me entrasen ganas de llorar o gritar o romper algo o mandar a la mierda a la Quinti y a todo el Eusebio... Me gustaría tener alguna opinión acerca del texto de marras para ver si quereis q lo mande o no. Si Lauriña o Amara o alguien se nos ha inspirado más y mejor (cosa fácil por otra parte), olvido todo el asunto y punto.
    Quien quiera leerlo que lo pida q se lo mando, vale, admito críticas del tipo: Camo, tia, esto es una puta mieda. Sé que lo es, pero es todo lo que he podido hacer.
    Muchos besos a todos y mucha suerte con los exámenes.
     
    January 04

    Año nuevo, vida de siempre

    ¡Tres meses! Sé que me echabais de menos (quienquiera que esté al otro lado de esta pantalla. Ha pasado mucho tiempo, pero no han pasado demasiadas cosas, sólo que necesitaba hacerme una cura de salud, desconectar un poco de esa estúpida neurona que siempre consigue que acabe escribiendo cosas deprimentes.
    Hoy el emule me ha regalado (por fin) Alta Fidelidad, y, como no, en vez de estudiar, que es lo que realmente debería hacer (Puta Aumente), me he puesto a verla.
    Como siempre que veo esa película, me he puesto a hacer mentalmente mis propias listas, me he enamorado otra vez de Rob, he decidido, como siempre, que es un cabrón y un impresentable, pero que yo quiero a un chico como ese. He recordado la primera vez que la vi, hace ya muuuuuuuchos años, en Vancouver. Eso me ha llevado a pensar en los amigos que han desaparecido, de los que no quiero saber nada, y de otros a los q hace tiempo que no veo pero echo de menos.
    Poco a poco voy haciéndome a la idea de que las cosas cambian, de que nunca salen como tu quieres, pero también de que tienes que hacer todo lo que puedas para aferrarte a las oportunidades que surjan, aunque sean pocas.
     
    Esta noche será una noche de reencuentros, de cena con mucha gente a la que hace mucho que no veo. Por una parte tengo ganas, por otra, miedo. Miedo de que el tema de convesación se centre en cosas demasiado deprimentes, en el puto concurso literario, en los recuerdos, en lo de siempre, en todo aquello en lo que me he prohibido pensar.
    Pongamos un poco de optimismo y esperemos pasarlo bien con todo el mundo y no pensar demasiado.
    Saludos a alguno que sé que es un incondicional de leer mis paranoias, gracias por estar siempre aunque sea lejos.
     
    "Did I listen to pop music because I was miserable or was I miserable because I listened to pop music"
     
    September 30

    Todo lo que nos dieron y quitaron

    Y aquí estoy otra vez. Como siempre, de noche; como siempre, con un par de cervezas de más encima; como siempre, pensando que hoy no ha sido lo que yo esperaba que fuese; como siempre, llegando a casa sola, dándole vueltas a la cabeza, escuchando a Sabina, haciendo balance del verano y pensando que las cosas nunca salen como queremos que salgan.
     
    Tanto tiempo pensando, tanto tiempo llorando por las noches en mi habitación, tanto tiempo pensando en que todo es demasiado injusto, y tanto tiempo repitiéndome a mi misma que todos dicen que el tiempo lo cura todo (aunque cada vez me lo crea menos).
     
    No ha sido un buen verano, por todo, por un montón de chorradas que se van juntando y hacen que al final me cueste coger aire para respirar cada minuto, por tener la certeza de que todos los miedos que tenía no han echo más que convertirse en realidades que no me veo capaz de aceptar.
     
    Sé que a muchos esto no les parecerá bien, pero necesito irme lef¡jos más de lo que lo había necesitado nunca (y en cierto modo siempre lo necesité). me hace falta irme, desconectar de todo y de todos para que la próxima vez que esté aqui pueda salir ignorando todos esos ínfimos detalles que me hacen pensar que las cosas nunca volverán a ser como antes. Puede que sea hipocresía, pero sólo espero que la próxima vez (quién sabe cuando será la próxima vez) pueda salir con todos, o con todos los que estén (que cada vez son menos) como si no hubiese pasado nada, como si no hubiese pasado el tiempo, como si esta ciudad fuese para mi una especie de tunel del tiempo en el que al entrar todo vuelve a ser como cuando teníamos 16 o 17 años y salíamos todos juntos y los grandes problemas eran cosas que ahora mismo me parecen chorradas de adolescentes en crisis.
     
    Me gustaría poder creer que me he equivocado en todo, que las cosas no han cambiado, que no he perdido a gente a la que pensé que nunca perdería, pero ya es demasiado tarde para que nadie me convenza de esto.
     
     
     
    ... No hay nada más triste que un recuerdo feliz... (Y afortunadamente tengo muchos)
     
     
    Nuevo curso... a ver que pasa...
    September 22

    Devuélveme el mes de abril

    Intento escribir un poco, porque hace ya mucho tiempo que no lo hago y tengo miedo de que el teclado, los dedos y el corazón se me oxiden con la falta de práctica.

     

    Bueno:

    El estudiar literatura está consiguiendo que casi no piense en nada más que en la focalización, las metadiégesis y la familia de Coralo.

    Sabina me regala otro puñado de canciones nuevas que empiezo a saborear como debe ser: de noche y escribiendo.

    Descubro (porque ya casi se me había olvidado) lo mucho que me gusta amanecer borracha en los bares filosoando con algún amigo.

    Las borracheras improvisadas de despedida de finales de verano.

    Darme cuenta de que aunque me queje de que llevo todo el verano aquí se me parte como siemrpe un poquito el corazón al tener que decir adiós a los amigos hasta dentro de unos meses.

     

    Malo:

    Ver como esta vez la que se va no soy yo, despedir a los amigos que se van mientras yo sigo aquí atrapada.

    Estar en un bar de risas con un par de amigas y que pongan dos canciones seguidas que hacen que sienta la necesidad de salir corriendo, de gritar y de pasarme la siguiente hora en el portal de mi casa llorando.

    Tener (sólo por momentos) la sensación de que todo lo que tenia miedo de que pasase ha pasado, que he perdido a amigos con los que ya nunca nada será lo mismo, que todos hemos cambiado este verano y cada vez estamos más lejos unos de otros.

    Sentirme culpable por tener tantas ganas de irme a Madrid. Quiero desconectar de todo esto,ver a las niñas de allí y que me den un abrazo muy muy fuerte, y salir con ellas de juerga para no pensar en todas las cosas en las que no he podido parar de pensar este verano, querer huir con más ganas de las que he tenido nunca de huir de aquí y sentirme tan triste por pensar esas cosas...

    No poder escribir como quiero, no poder vomitar esa historia que lleva un mes rondándome la cabeza, perder poco a poco las ganas de hacerlo, las ganas de pelear con un papel y con las palabras.

    Necesitar por encima de todo un abrazo y ni siquiera saber a quien pedírselo.

     

    Pero lo peor de todo es que nad más empezar a escribir me ataca otra vez la tristeza de la que me escapo todas las noches viendo pelis o estudiando...

     

    "Y me asomo a cada rato a la ventana, esta noche que es un año en el infierno.

    A ver dónde resucitamos al alba. Ojalá sea lejos de este desierto".

     

    August 19

    Debería dejar de escibir a estas horas

    Llego a casa, como siempre que escribo aquí, porque siemrpe que me encuentro con fuerzas de hacerlo resulta ser jueves o sábado por la noche (no sé, o no quiero saber por qué).
     
    Hoy a sido una de esas noches en las que era mejor reirse de todo, porque llevo ya una semana llorando por nada (y por todo a la vez). Porque las cosas NUNCA salen como queremos, y no hablo sólo de ella. Porque a veces me gustaría ser otra persona, estar en otro lugar, o mejor aún, tener una máquina del tiempo que me dejase volver a los buenos momentos, a esos que por una promesa llevo toda la semana reviviendo a través del escáner.
     
    Sabía que iba a ser duro volver a ver todas aquellas fotos del instituto, de los días de vino y rosas, de los días en que erámos (al menos yo) tan felices. Sabía que iba a ser duro pensar que ella no volvería a estar aquí, pero también (ni más ni menos, sólo también) me deprimió muchísimo pensar que no sólo me faltaba ella, me faltaba la gente a la que veo muchas veces a lo largo de las semanas pero con las que nunca es (ni será) lo mismo, y eso es algo muy duro de aceptar. No espero que nadie me entienda, no espero compasión de nadie, porque somos muchos los que pasamos por momentos parecidos, y son unos cuantos los que pasan por momentos aún peores.
     
    Pero yo empecé a escribir aquí proque estaba harta de escribir sólo para mi sola, porque estaba harta de callarme tantas y tantas cosas que sé que no sabría (soy una cobarde) decir a la cara. Sólo intento desahogarme, sólo pretendo vomitar todo lo que me oprime el corazón y me impide dormir demasiado por las noches. No quiero hacerme la martir. No quiero que me compadezcan, sólo quiero decir todo lo que me pasa por la cabeza antes de estallar, aunque cada vez estoy más segura de que un día acabaré haciéndolo, y diciendo cosas que no quiero decir a gente que no se lo merece. Lo único que sé es que este verano está resultando demasiado desmitificador, demasiado triste, con demasiadas disgregaciones en el grupo, demasiadas cosas que ya nunca jamás volverán a ser como antes, aunque lo intentemos con todas nuestras fuerzas. Demasiado para que yo pueda asumirlo sola en mi habitación escuchando canciones que sé que no debería escuchar.
     
     
    August 12

    Que las verdades no tengan complejos

    Sé que me repito. Sé que los temas que me obsesinan, y que siempre son aquellos sobre los que escribo, siempre son los mismos. Sé que no debería escribir cosas (que sé que alguien va a leer) sólo cuando llego a casa después de noches de juerga y con alcohol (unas veces más y otras menos) en vena. Pero es el único modo que encuentro de ser mínimamente sicera, de escribir, si no todo, al menos parte de lo que habiitualmente pasa por mi mente.
     
    Esta noche, después de hacer de "Sujetaborrachos" me descubrí a mi misma volviendo a casa pensando en las casualidades, en las vueltas que da la vida, en muchas de la cosas que pasaron este curso pasado, y en un chico con el que compartí una historia tan surrealista que a veces dudo que ocurriese realmente, y pienso que sólo la imaginé.
     
    Una noche de juerga, un viaje, una locura, una borrachera, una casa, un desconocido, unos besos, una conversación sobre Nueva York, Grecia y Quique González. Un número de teléfono, un par de mensajes. Un mensaje que dice que va a venir a Madrid. Una noche en Malasaña, unos litros en el mago, unos besos en el templo de Debob. Por mi cumpleaños, un regalo, un cuento que hizo (y sigue haciendo) que se me ponga la piel de gallina. Febrero. Unos exámenes, otro viaje, este menos improvisado que el primero. Un fin de semana maravilloso. El caballero del 3. Risas y besos y más risas y más besos. Y otra despedida. Y más mesajes al móvil, y el miedo de los hospitales, y la certeza de que todo va a ir bien (no como otras veces), y unas horas en el Retiro. Un "Ya nos veremos". Una promesa de esas que nunca se cumplen.
     
    Tiempo pasado, de ese que sabes (sospechas) que nunca podrás recuperar aunque lo intentes. No sé por qué hoy me dio por recordar esa historia. Puede que sea porque estoy deseando que vuelva parte de aquella magia, aunque sea de la mano de otra persona. Porque necesito pensar en otras cosas, porque  necesito pensar en otra cosa que no sea en esta ciudad que este verano me ahoga más que nunca. Porque las cosas nunca salen como queremos. Porque no puedo evitar comerme el coco por chorradas, como siempre, como muchos saben y han tenido que sufrir (gracias). Porque ya no sé que hacer, no sé si gritar o llorar o emborracharme, o estudiar a Chatman, o salir a dar una vuelta o encerrarme en una cafetería o fingir que no recuerdo los viejos ( y buenos) tiempos, o pensar en ellos continuamente. Porque echo de menos a las de Madrid y me duele por los de aquí tener tantas ganas de verlas.
     
    Porque a veces me da la impresión de que ya no hay ni una sola persona que me entienda, y porque escribir esto, aun con el riesgo de que me malinterpreten, es mi forma de gritarle al mundo.
     
    Todos los que me conoceis sabeis que no quiero ofender a nadie y que a TODOS os quiero.