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7月17日 ¿Por qué hay que ponerle títulos a las cosas?Hoy hemos ido a ver una película que hablaba de las casualidades, como las de Otto y Ana, como esas que tanto me ha gustado coleccionar siempre. hablaba de las conexiones que se pueden llegar a establecer entre dos personas que nunca se llegaron a conocer, pero que en el fondo eran muy parecidas.
Casualidades de la vida, esa película también hablaba, de la muerte y de la juventud, y del modo de enfrentarse a la muerte, y de gente que muere de vieja y gente que muere de joven. Tenía que ser hoy cuando viese una película sobre ese tema....
No ha sido un dia especialmente triste. Sólo un comentario antes de ir a la playa: "¿Hoy hace un año de...?" "Sí, era hoy". Sólo eso. No he pensado en ella más de lo habitual, no he sentido más ganas de llorar de las habituales. Como le cantaba Álvaro a su hermano Enrique: "Te he echado de menos hoy, exactamente igual que ayer" e igual que mañana, añado yo, e igual que siempre. Es inevitable, ahora que me siento delante de la pantalla y empiezo a escribir, pensar en todo lo que pasó hace hoy un año. En aquella noche, en aquellos tres días de locura, miedo y desorientación. Porque así es como yo me sentía, desorientada, sin poder asimilar una realidad que me venía grande, que me sigue viniendo grande. Porque a veces me da la impresión, sobre todo cuando estoy en Madrid, de que volveré a casa y estará allí, con sus pestrucheos, su ropa hortera y sus mil recetas para cambiar el mundo. Pero no está. Está en las fotos y en los recuerdos, y en cada bar en el que entro y recuerdo haber entrado con ella, y cuando me la encuentro, delante de su litro de calimocho del Hijopu, donde la conocí, me pregunta que es de mi vida, y se la cuento, y ella me cuenta la suya, y nos reimos, e ideamos planes para salvar el mundo, y hablamos de todos esos chicos que nos hicieron perder la cabeza y nos tomamos otro litro, y fumamos un cigarro, o dos, o un porro, y todo vuelve a ser como antes, como era cuando éramos reyes, aunque ya hayamos dejado de serlo, aunque todo sea distinto, y aunque el Hijopu ya no exista.
La memoria es algo más fuerte que los golpes que sufrimos, y mientras no olvidemos podremos tener siempre un pedacito de aquello que fuimos.
Siento el tono sentimental, era necesario en esta noche, otro dia hablaré de alegrias y juergas y San Fermín y todo lo demás.
6月19日 ResumiendoCuánto tiempo sin enfrentarme a esta página!
ya se me había olvidado lo que era estar de noche frente a la pantalla desvariando. Pocas novedades por aquí, un tipo de letra más grande, para no joderme(joderos) tanto los ojos al leer, el primer aniversario del blog y empezar a plantearme que tengo que empezar a empaquetar cosas... el año se acaba, y como siempre, tiendo a hacer balance.
un año escribiendo aquí mis rayadas. Esta página tiene mucho de terapéutico, porque, como ya he dicho(escrito) muchas veces, hay muchas cosas que no se dicen, y aunque no siempre sean las más importantes, sí siento la necesidad de decirlas, aunque sólo sea para no volverme loca.
Un año ya, otro más, como diría mi madre cada vez se pasan más deprisa, parece q hace nada que estaba inaugurando esta página una noche después de unas cervezas por malasaña con un publicista de cuyo nombre no quiero acordarme (aquí introducir guiño a Edu), un año en el que todo ha cambiado, en el que he echado de menos más que nunca a alguna que yo me sé, aunque nunca se irá del todo, en el que yo he cambiado, y en el que las heridas poco a poco empiezan a curarse (aunque no a olvidarse).
Un año extraño, diferente, con momentos de desesperación absoluta sin luz al final del tunel y con gente que me ha ayudado, muchas veces sin saberlo, a ir saliendo poco a poco.
Un año de fiestas en el piso, de cervezas por Malasaña, con algún q otro viaje estupendo (pestruchos sin fronteras, los ventura por bruselas), un año de amagos de masacre (de las que esta vez conseguí huir), y de planes para el año que viene.
El año que viene... ese sí será (espero) un año diferente, divertido, con viajes, y gente nueva, y (espero) visitas de los viejos amigos.
De momento nada más, os dejo fotos de las últimas incursones pestruchas (el 23 quemaremos madrid). Os mantendré informados del verano, aunque no se presente con grandes planes, de momento.
5月6日 Las estrellas se olvidan de salirSe agradecen los comentarios, pero siento que debo muchas explicaciones.
Es muy probable que sólo escriba esto para sentirme importante, para que alguien lea mis idas de olla y porque me hace sentir mejor el pensar que hay gente que me lee y que se preocupa por mi, lo digan o no.
También es cierto que desde siempre, toda la vida, he tenido una disposición especial a escribir cuando mi estado de ánimo no es muy elevado. No puedo evitarlo, y no se si quiero hacerlo.
Además desde hace ya casi un año (hace ya un año que empecé a divagar a través de la red??) el gritar por escrito mis palabras en papeles que nadie iba a leer no era suficiente. Sé que es absurdo, no espero que nadie lo entienda, no pretendo que nadie me lea y mucho menos que me tome en serio (la mitad de las veces no todo es tan terrible como lo pinto) pero sigo sin poder evitarlo. Es mi manera de gritarle al mundo todas las cosas que no me atrevo a gritarle en voz alta.
Sé que en el fondo estos píxels son sólo un modo de desahogarme de todos los fantasmas que de vez en cuando me atacan por las noches, cuando estoy indefensa; y sé que los uso para poder salir a la calle con una sonrisa, y tomarme mil cervezas y amanecer borracha en los bares filosofando con los amigos. Por eso no espero que la gente me entienda, simplemente usé esta página como un modo de desahogo, porque llegó un momento en el que sentía que si no soltaba todas estas palabras en alguna parte acabarían por volverme loca. No teneis que darles más importancia de la que tienen.
Todos tenemos dias buenos y días malos. Días en los que no sabemos como enfrentarnos al mundo y días en los que creeemos que nos lo comeríamos. Sólo teneis que entender que yo sólo escribo en los días malos, y pensad que si últimamente no escribo demasiado es porque cada vez tengo menos de esos días. Gracias otro millón de veces más a todos los que estáis al otro lado de esta pantalla. 4月24日 Domingos ¿por la noche?Domingos que empiezan como todos los domingos: sin ganas de nada, con una montaña de apuntes que no me apetece leer y con una extraña sensación de vacío que nunca he sabido muy bien de donde viene. Lágrimas no vertidas, acumuladas desde hace tiempo, que esta tarde se me escapan sin saber todavía muy bien por qué. Estas lágrimas, esta tarde, no tienen un motivo concreto, pero sí unas palabras de una canción, si no olvidada, si hace mucho tiempo que no escuchada:
"Toca esa vieja canción que un día bailé con mi nena,
llena ese vaso de ron que la garganta me quema.
Rómpeme el corazón, poque aunque beba
no hay borrachera que ahogue mi pena.
Música, humo y alcohol
Versos que apenas recuerdas.
Dónde está la camarera? Se tambalea
y maldice la sangra que corre en sus venas,
pidió una explicación, un no hayó por respuesta.
Luces y risas y el viejo que grita
que un dia de estos se quita la vida,
y el día que muera ponedme una vela.
Ya nadie en la casa a cenar le espera.
Ya terminó la canción.
Se mataría por verla."
Y de repente una voz amiga me rescata de los apuntes, de la música ya olvidada y de la melancolía de los domingos por la tarde, y de repente estoy en la Latina, descubriendo por enésima vez mil rincones de Madrid que llevó tres años perdíendome y tomándome unas cañas hablando de todo y de nada, de la vida, de las rayadas, de las novedades y de los viejos tiempos.
(Parece mentira que en tan poco tiempo ya tengamos viejos tiempos)
Y de repente todo me parece absurdo, y ya no consigo recordar (porque en el fondo nunca tuve un motivo) por qué esta tarde me sentía tan mal conmigo misma y con todo el mundo.
Empiezo a procesar que dentro de no demasiados meses no escribiré desde esta habitación, ni desde casa, desde el mar, sino desde un lugar lejano y desconocido donde, como siempre, no sé lo que me espera. Las ganas y la esperanza se mezclan con el miedo.
Je commence a me rendre compte de tout. Je commence finalement a penser que dans queques mois, quelques jours (moins de ce que je crois), je habiterias dans un pays, une ville, une rue, une maison completement different. Je sais que je parlerais dans une langue étrange. chaque jour que je sais que je suis plus pret du moment de partir je crois que je ne sera capable de le faire, mais j'en ai toujours eu envie. Au moins j'essayerais.
(Lo siento por el momento de necesidad de intentar convencerme a mi misma de que sé francés. Lo siento por los que no entiendan lo que pone, y aún más por los que conocen el idioma y sólo son capaces de pensar que no tengo ni puta idea y que mucho me queda por aprender y por practicar. Perdón por las faltas de ortografía, de sintaxis, de lógica, de todo.)
Por lo demás, a fin de cuentas sigue siendo domingo, y mañana es lunes, y pasado martes y no sé si será mejor que todo siga como antes (dónde están mis discos de los secretos?). Y en el fondo sólo veo viajes que se desvanecen, planes que no salen adelante, preludios de puentes inmundos sola (completamente sola) en Madrid y la montaña de apuntes que cada vez grita mi nombre más alto, aunque yo sigo intentando no oirla.
4月16日 Madrugadas coruñesasMe había prometido a mi misma no hacerlo. Me había prometido a mi misma que esta vez sería capaz de no acabar escribiendo triste, escuchando música triste y a horas tristes de la noche/madrugada/día. Pero, como siempre, he faltado a mi promesa.
Aquí estoy, escuchando canciones prohibidas, intentando recordar las palabras de de camino a mi casa esta noche me brotaban de la cabeza sin tener un papel sobre el que pararme a recordarlas.
Me juré a mi misma que no lo haría. Pero es inevitable. Sé que soy una ingenua, sé que soy una completa imbécil por intentar, cada vez que vengo a casa, que todo se parezca a un pasado que hace muchos años que se nos ha escapado a todos de las manos.
Quiero no pensar. Queiro salir cada noche sin intentar que nos juntemos todos. Quiero coger el tren el lunes creyendo que he estado con todo el mundo todo lo que me hubiese gustado, que he hablado con todos todo lo que me gustaría, que, aunque todo haya cambiado, hay cosas que siguen igual. En el fondo sé que es una utopía, en el fondo sé que es imposible, pero hay días en los que parece que todo vuelve a la "normalidad", a la rutina de lo que era la vida aquí hace ya tanto tiempo, pero en el fondo todos sabemos (aunque muy poca gente quiera admitirlo) que nunca volverá por mucho que nos esforcemos.
Me duele querer vover. Volver al pasado, que nunca recuperaremos, volver a Madrid, donde aunque las cosas a últimamente se nos tuerzan un poquito, siento que puedo huir un poco de los fantasmas que encuentro aquí, al borde del mar. Me duele tener tantas ganas de volver a esa cuidad en la que los fugitivos siempre tendremos un sitio (espero que también lo tengamos en Lille, tendré que preguntarle a Brassens).
Odio volver a mi casa a estas horas pensando sólo en escribir aquí, pensando en relatar la larga noche que empieza a morir mientras escribo estas palabras y el sol entra por la ventana de mi habitación mientras escucho a mi hermano entrar por la puerta de casa.
Noches que empiezan bien. Cenas de risas, un par de cervezas, unos chupitos del pitara que siempre son míticos y unas caipiriñas, que nunca vienen mal. Desde ahí, encontrarnos con todo el mundo y no ser capaces de encontrar un sólo bar en la ciudad al que nos apetezca ir a todos, lluvia en la calle, así que eso no es una opción, bares nuevos y una discusión con la única persona con la que sigo conectada (puede que más de lo que ella pueda pensar) y con la única persona con la que nunca quiero discutir. Lo siento. Me pillaste en el momento crítico de la noche, aunque luego siguieron más... Unas pocas cervezas más bebidas con pajita (manda carallo) y un taxi a casa de un amigo. Jugar al duro, decidir que debo ir a casa y acabar hablando de todas esas cosas de las que no quieres hablar, en las que prefieres no pensar, porque te prometiste a ti misma (y como siempre no lo has cumplido) que esta noche (que como tantas otras noches es la última) no llegarías a casa sola, luchando por no llorar y haciéndolo cuando tu cara se encuentra con la pantalla del ordenador o la almohada. Acabar diciendo en voz alta esas cosas que no quería decir. Tener la sensación de que se me malinterpreta, o de que yo no sé explicarme demasiado bien, de que debería dormir. Volver a casa arrepintiéndome de lo dicho y de lo no dicho, de lo que pienso y sobre todo arrepintiéndome de arrepentirme.
Y todo esto para intuir (saber) que mañana cuando me levante todo me parecerá mucho menos importante, todo lo aquí escrito será exagerado y todo lo que ahora piense no tendrá demasiado sentido cuando lo piense con calma.
Lo siento, por todos/as los que me teneis que aguantar mis bajones, mis malas caras, mi inevitable necesidad de creer que las cosas aún pueden ser parecidas a como eran y mis ganas de llorar y de hablar y de escibir y por los que me leeis, perdonándome el escribir palabras tristes que no os levantan el ánimo (y a mi tampoco).
Gracias. Mil gracias. A todos.
4月7日 Ideas, pensamientos, reflexionesY aquí estamos una vez más. Escribiendo una noche al llegar a casa, con demasiadas cervezas en las venas y escuchando (hacía mucho tiempo que no lo hacía) a Serrat cantando a Miguel Hernández (porque sólo él (ellos) supieron expresar mi desesperación (y la de tantos y tantos y tantos) cuando yo no (ni nadie) sabía como hacerlo (creo que hoy sigo sin saber cómo hacerlo)).
Sé que últimamente no escribo demasiado, y lo poco q escribo no lo hago con la desesperación con que lo hacía hace algunos meses, algunos días. Sé que si escribo alegre no me salen textos como los que escribo estando triste/borracha. Es lamentable, pero es cierto.
Hace pocos días me di cuenta de que hace mucho tiempo que no lloro, que las lágrimas ya no me impiden dormir, pensar, vivir. Y de algún extraño modo (y soy perfectamente consciente de lo absurdo que resulta) me sentí culpable. Por no pensar, por seguir con mi vida, por sonreir por las noches, por no pensar en ella lo suficiente (nunca será suficiente); por no llorar mordiendo la almohada, sin que nadie se de cuenta y sin nadie que me consuele (porque ya no hay consuelo posible). Sé que el ir superando la tristeza es algo bueno, pero alguna parte de mi misma hay algo que se siente culpable por ser feliz. A veces me parece que estoy empezando a volverme un poco loca...
Sé también, cambiando radicalmente de tema, que hay gente que me lee con más o menos frecuencia (o eso me han dicho). No pienso preguntaros por qué lo haceis (no sé si quiero saberlo), pero quiero que sepais, que cada mensaje que veo escrito bajo mis palabras (mis absurdas palabras) hace que me sienta menos imbécil por escirbirlas. Por favor seguid contestando, comentando, pensando por escrito como yo lo hago (y hacedlo también los que sé que estais ahí pero no decís nada).
Gracias, a los q escribís y a los que sólo leeis, por seguir ahí, por estar al otro lado de los píxeles, por hacer que no me sienta tan sola.
Besos 3月29日 Una noche, a las 9 de la mañanaUna vuelta a casa, como tantas. Una comida familiar más multitudinaria de lo habitual, también más emotiva, también con más alcohol. Risas con mi hermano y mi prima, gente a la q se supone q conozco y de los que en realidad no se nada. Nos ponemos al día de nuestras respectivas vidas, aunque en realidad no sepamos nada los unos de los otros.
Una noche de juerga con los amigos, con los viejos amigos, con los de siempre, con las mismas bromas, los mismos bares, las mismas borracheras, la misma cantidad de cervezas y las nuevas dedicatorias en las etiquetas.
Poco a poco las cosas van mejorando, van siendo poco a poco lo más parecidas posible a como solían ser, aunque un fin de semana nunca se puede comparar con la eternidad del verano. Este finde fue bien, esperemos a ver que tal se nos da la semana santa, que sí se parecerá más a un preludio del verano. De momento he vuelto a estar como siempre, como antes, como hacía mucho que no estaba: bien, tranquila, con ganas y nervios e ilusión por el curso que se avecina.
Amanecer, como siempre, borracha en los bares, filosofando con algun amigo, recordando viejos tiempos, viejas juergas, viejos vagones de tren, viejas historias que ya estaban, si no olvidadas, sí encerradas en el fondo del corazón, de donde me prometí no sacarlas hasta que no dejasen de hacerme daño, y creo que por fin lo he conseguido. Otras cosas, en cambio, seguirán enterradas mucho tiempo más justo ahí, en el fondo de todo, bien tapadas y escondidas, para no pincharme con ellas cada vez que me de por recordar.
Los libros se me acumulan en la mesilla, los apuntes en la carpeta y las películas en el ordenador, pero nada de esto me apetece demasiado esta noche. Hoy sólo tengo la pantalla del ordenador, la música regalada y los recuerdos de los cigarros que me fumaba al escribir, al pensar ante un teclado. He descubierto que este es uno de los momentos en los que más echo de menos la nicotina.
Hoy me despido con ese recuerdo del olor del tabaco, que para mi siempre fue agradable. |
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